Preguntas frecuentes

Gestión 2017:

El satélite existe y está funcionando perfectamente desde que entró en operación hace tres años; nunca sufrió ningún percance. Cada día millones de bolivianas y bolivianos hacen uso de sus servicios principalmente en las áreas rurales del país.

En las ciudades los satélites se usan mucho menos que en las áreas rurales porque en ellas se dispone de redes terrestres más baratas y eficientes, implementadas principalmente con fibra óptica. Sin embargo esas redes tienen una extensión muy limitada y necesitamos satélites para las áreas donde aún no llegan, que son la mayor parte del país.

Ambos son medios de comunicación y tienen ventajas uno respecto del otro: Los cables de fibra óptica tienen mayor capacidad de transporte y menor precio en distancias cortas, sin embargo son costosos y difíciles de instalar en distancias largas. Se usan principalmente dentro de las ciudades y entre ciudades grandes.

Los satélites son más caros, pero su cobertura se extiende a grandes zonas de la tierra, en cuestión de minutos puede instalarse una antena parabólica y conectarse al satélite en cualquier punto del área de cobertura. Se usan principalmente en áreas rurales para atender poblaciones pequeñas, dispersas y alejadas.

Los efectos del satélite se notan en el área rural donde la cobertura y la oferta de servicios ha mejorado significativamente. En las ciudades usamos muy poco el satélite, pero las comunicaciones han mejorado también con la instalación de fibra óptica; sin embargo al mismo tiempo ha aumentado el uso de estos servicios por parte de la población y la mejoría no ha sido muy notoria; todos usamos los celulares ahora mucho más que hace unos años.

Las tarifas de los servicios han bajado mucho desde el año 2013 (lanzamiento del satélite), entonces el minuto de celular costaba 1.50 Bs. y el Mb de internet 413 Bs.; hoy esos precios están en menos de 1 y 100 Bs respectivamente. Si no has notado la disminución de los precios, puede deberse a que ahora usas mucho más los servicios y pagas más o menos lo mismo.

Por el relieve de nuestro territorio y por la dispersión de la población rural, necesitamos satélites para comunicar a casi un tercio de las bolivianas y bolivianos que viven allí; hemos estado pagando por el uso de satélites extranjeros desde el año 1978, hoy ocupamos el 70% de la capacidad del satélite Túpac Katari, que de otro modo debería seguirse alquilando en el exterior. Se han creado empleos de alta tecnología en el país para profesionales bolivianos y se ha hecho crecer el aparato productivo nacional, el dinero que antes salía del país, ahora se queda para generar mayor riqueza para los bolivianos.

Citaremos los principales beneficios:
  • La cobertura de los servicios de telecomunicaciones en el área rural se incrementó significativamente, incorporando a millones de bolivianos que antes estaban en situación de exclusión, sin acceso a ellos.
  • Los usuarios de satélites en el país tienen un acceso fácil al satélite Túpac Katari, con mejor calidad y a menor costo. Especialmente usuarios en el área rural que no tienen otro medio de comunicación.
  • El país ha enriquecido su aparato productivo con una nueva industria de alta tecnología
  • El país ha sustituido con producción nacional un servicio que antes era importado.
  • La infraestructura de telecomunicaciones del país se ha fortalecido.
  • El país ha adquirido el control soberano de sus telecomunicaciones eliminando su dependencia del exterior.

Porque los teléfonos celulares solo pueden conectarse con radio bases (torres) para el servicio móvil, solo tendrás señal si hay una de ellas cerca (algunos kilómetros). Muchas de estas torres en el área rural se conectan por satélite al núcleo de la red en las ciudades. Para conectarte directamente al satélite necesitas una antena parabólica y un módem satelital.

Principalmente te da la posibilidad de estar conectado cuando viajes por carretera o vayas a sitios alejados por trabajo o placer; te facilita tu comunicación en caso de que inicies un emprendimiento en áreas rurales, te permite comunicarte con parientes y amigos en el área rural, y finalmente, te ofrece servicio de televisión digital de alta calidad en tu domicilio de la ciudad o el campo, con una antenita parabólica.

Porque el tupac Katari 1 no lleva cámaras a bordo; como todos los satélites de comunicaciones que están en órbitas geoestacionarias (a 36000 Km sobre el Ecuador), una cámara sería un peso muerto sin ninguna utilidad por la distancia. Las órbitas de los satélites con cámaras, que no hacen telecomunicaciones, son de más o menos 600 Km de altura.

No compramos un satélite en lugar de construir un hospital, son dos cosas independientes, el satélite se financio con un crédito de China otorgado exclusivamente para este proyecto. Los bolivianos necesitamos ambas cosas con urgencia y si las hacemos a la vez ganamos tiempo.

Porque ambos son muy distintos, el satélite nuestro es de comunicaciones y el peruano es de observación. Los satélites de observación son más baratos.

Porque los servicios del satélite se cobran a las empresas que los usan y el dinero recaudado por ese concepto en toda su vida útil, será suficiente para pagar el crédito y recuperar todas las inversiones que se hicieron.

El costo total del proyecto que incluye satélite, lanzamiento, seguros, estaciones terrenas y entrenamiento para nuestros profesionales, es de 302 MM de US$. La vida útil del satélite es de 15 años.

En la ABE trabajan solo profesionales bolivianos, la mayoría de ellos especializados en China.

Parte de los bolivianos, aquellos que están comunicados por el satélite quedarían temporalmente incomunicados si ocurriera algo con él. Sin embargo los satélites son máquinas muy seguras que tienen duplicados o triplicados sus sistemas más críticos, de modo que la posibilidad de que fallen es muy remota.

Al final de su vida útil el satélite será desplazado a una órbita más alejada para dejar libre la ranura orbital geoestacionaria asignada. Algún tiempo antes se habrá lanzado un satélite de reemplazo que atenderá a los usuarios a partir de entonces.

Gestión 2016:

El dar a los bolivianos que habitan en el área rural el acceso a los servicios de telecomunicaciones no es una tarea fácil. El territorio del estado es extenso y el escaso desarrollo de la economía en el ámbito rural, ha dado lugar a que la población se dedique fundamentalmente a actividades agrícolas en pequeña y mediana escala, lo que ha hecho que los asentamientos humanos estén muy dispersos en grandes extensiones de tierra. En esas condiciones, resulta demasiado caro el establecimiento de redes de telecomunicaciones terrestres que lleven los servicios a esa población dispersa. Afortunadamente la tecnología satelital tiene la virtud de alcanzar con un solo satélite, a todo el territorio nacional; en cualquier punto del área de cobertura pueden recibirse los servicios con estaciones terminales relativamente sencillas y económicas que requieren además de poca energía eléctrica para funcionar. Estos equipos pueden alimentarse con paneles solares, u otro tipo de fuentes alternativas de energía que pueden a su vez instalarse en cualquier lugar con un mínimo de requerimientos.

La única solución capaz de llevar los servicios de telecomunicaciones a los poblados rurales más remotos, en un plazo y a un costo razonable, es el uso de un satélite de telecomunicaciones y sus correspondientes equipos terminales La Constitución Política del Estado establece en su artículo 20, que todas las personas tienen derecho al acceso universal y equitativo a las telecomunicaciones y es responsabilidad del Estado la provisión de ese servicio. Actualmente, una parte importante de la población boliviana todavía permanece al margen del sistema moderno con que cuenta el país para la transmisión de señales de telefonía celular, Internet e incluso de radio y televisión. Esta realidad se vuelve más problemática en las áreas de frontera, donde la población se informa y consume medios de comunicación provenientes de países vecinos.

La adjudicación de la ejecución del Satélite de Telecomunicaciones Túpak Katari, no ha seguido un proceso de licitación. La industria Espacial tiene características muy particulares, es un mercado con muy pocas empresas capaces de producir los bienes y servicios requeridos para la implementación de este tipo de proyectos, y las licitaciones no son el mecanismo de selección al que recurren las organizaciones que los demandan. Cuando se han intentado usar mecanismos de licitación en el mercado de la industria espacial internacional, estos han fracasado, dando por resultado declaraciones de “licitación desierta” que postergan indefinidamente la ejecución de los programas, tal como en el caso de Colombia, a fines del pasado año.

El grupo de trabajo que impulsó inicialmente el proyecto, realizó consultas directas con proveedores de Francia, de Rusia y de China, habiendo seleccionado esta última opción en atención a los siguientes criterios:

  • Proveedor con capacidad para la ejecución del programa completo: – fabricación, – lanzamiento, – suministro de estaciones terrenas de control, – entrenamiento y transferencia tecnológica a los especialistas bolivianos, – Servicios de seguros para el proyecto, – Suministro de estaciones terrenas telepuerto.
  • Proveedor con una tasa de éxito comparable al promedio internacional en la ejecución de programas espaciales anteriores.
  • Proveedor con disposición a la transferencia de su tecnología.
  • Proveedor con el mas bajo precio por el paquete completo.

A Objeto de cumplir los requisitos legales que rigen las adquisiciones del sector público, la Agencia Boliviana Espacial, organismo ejecutor del proyecto, fue transformada en Empresa Nacional Pública Estratégica, mediante D.S. 499 de 18 de agosto de 2010. En aplicación de los D.S. 1178, 181, 26688 y su modificación 0224, que rigen los procesos de compras directas de bienes y servicios en el exterior del país, para las Empresas Públicas Nacionales Estratégicas, La Agencia Boliviana Espacial ha contratado a la empresa CGWIC de la República Popular de China, para la ejecución del Programa Satelital Tupak Katari.

Si bien 300 millones de dólares parecen mucho dinero para 15 años, es conveniente ver las cosas en perspectiva. Esa cantidad es tan solo la facturación de Tigo en el pasado año, una de las tres telefónicas más grandes del país; el sector de telecomunicaciones en su conjunto facturó durante la pasada gestión más de 1000 millones de dólares, la mayor parte de ese dinero salió del bolsillo de la gente común, los bolivianos decidieron soberanamente destinar esa cantidad para cubrir sus necesidades de telecomunicaciones.

La predicción del futuro ha sido una de las mayores ambiciones humanas, y en ese contexto nadie puede detallar todos efectos que tendrá el satélite en nuestra sociedad, sin duda le cambiará la vida a mucha gente, pero sin duda también traerá beneficios que hoy no somos capaces de advertir. A continuación enumeramos algunos efectos que con seguridad sentiremos a la puesta en servicio de nuestro satélite.

La infraestructura de telecomunicaciones del país se fortalecerá significativamente y se extenderá a todo el territorio patrio con independencia y con soberanía. Como las carreteras, las telecomunicaciones llevan el progreso y el mejoramiento de la actividad económica y de la calidad de vida allí donde llegan. El satélite provocará estos efectos en todo el territorio nacional, pero fundamentalmente en las áreas rurales que son las económicamente más deprimidas.

Gracias a esta infraestructura, la actividad económica de las empresas tanto públicas como privadas se facilitará en todo el territorio nacional La calidad de los servicios de educación y de salud mejorara significativamente en el área rural saldando una deuda social existente casi desde siempre e incorporando a la vida nacional a un tercio de los bolivianos. Ya no abandonaremos a una generación más de bolivianos que habitan en el área rural, en las condiciones de inequidad y marginalidad en las que han vivido las anteriores.

Tendremos un país mejor comunicado y en consecuencia más unido y con mayor capacidad de ejercer su soberanía en todos los puntos de su territorio. En lugar de mantener fuentes de trabajo para extranjeros en los países ricos, iniciaremos nuestra industria espacial dando trabajo de calidad a bolivianos, en un área de alta tecnología y especialización. Nacionalizaremos un sector de la economía que incrementará la riqueza del país.

Generaremos las bases para el crecimiento de la actividad económica de otras industrias relacionadas en el país, tales como la industria de telecomunicaciones, la del desarrollo de software, la de teleeducación y la de telesalud por citar solo las principales. Industrias nuevas que ocuparan a jóvenes profesionales bolivianos, que se han estado formando en nuestras universidades.